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¿Qué sucedería si nos exponemos al espacio exterior?

En innumerables películas de ciencia-ficción, hemos visto por muchos años, cómo los personajes encuentran la muerte al ser expulsados al espacio exterior. Su cuerpo empieza a hincharse, los ojos se salen de su órbita y, finalmente, explotan. Pero, ¿Esto ocurre de verdad?

El sitio Discovery News realizó un conteo de todo lo que le pasaría a un astronauta si, por alguna razón, queda a merced del universo:

Dentro de los primeros segundos, todo el aire de los pulmones se expulsa al vacío rápidamente, rasgando los alvéolos, ocasionando mucho dolor. Las células empiezan a quedarse sin oxígeno (hipoxia) y, además, se expulsa todo el contenido de los intestinos.

¿Herviría la sangre en el espacio?

Uno de los mitos más emblemáticos es la aseveración de que la sangre hierve en el espacio exterior. Cuando un líquido está al vacío hierve, sí. Pero, en las películas, no toman en cuenta que nuestra sangre no está expuesta directamente al vacío, sino que está en el interior de un sistema circulatorio con una presión interna.

Ahora bien, el sujeto sí sentiría que su saliva hierve. Pero, ¿Por qué? La Ley de Boyle, afirma que cuando la presión disminuye, el volumen de un líquido aumenta y se convierte en gas, causando sensación la de ebullición. Además, el sistema circulatorio colapsa y los vasos sanguíneos se expanden, lo cual  es especialmente visible en los vasos de los ojos. Pero, en definitivo, estos no explotan como en las películas.

Tampoco nos congelaríamos

Otro mito reflejado en las películas es que cuando una persona se expone al vacío del espacio exterior, automáticamente muere congelada. En realidad esto no ocurre. Si el astronauta está a la sombra, sufrirá temperaturas bajo cero sin congelarse porque, en el vacío, la transferencia térmica se anula y el calor queda en el cuerpo. Sin embargo, si se encuentra expuesto a la luz del Sol o una estrella cercana, sus vellos y cabellos quedarán completamente quemados por la radiación.

En pocos segundos, la persona pierde la consciencia por la falta de oxígeno en la sangre que circula por el cerebro, con burbujas en la sangre, gas como líquidos corporales y su corazón aun latiendo mientras flota en el espacio.

No explotaríamos, ni implosionaríamos. Nuestro cuerpo sólo se quedaría viajando a través de las estrellas durante millones de años, hasta ser finalmente destruido por algún meteorito o estrella cercana.

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